La siniestralidad laboral, números al alza a pesar del parón económico

El término siniestralidad laboral se conoce como la frecuencia en la que se producen accidentes de trabajo y de enfermedades profesionales ligadas al ejercicio de una actividad profesional. Los accidentes de tráfico, golpes y aplastamientos han sido las principales causas de estos accidentes no naturales en los últimos años, generando una gran alarma social y provocando costes en vidas humanas así como pérdidas económicas.

El parón de la actividad económica a causa de las decisiones gubernamentales para frenar la pandemia del coronavirus, ha provocado una caída del número total de accidentes laborales, pero aquellos con consecuencias mortales siguen al alza. Desafortunadamente, la siniestralidad laboral se ha disparado un 21,2%, con un total de 354 trabajadores fallecidos entre enero y junio de 2020, 62 más que en el mismo periodo de 2019, según datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), un 80% de estos accidentes podrían evitarse con la adaptación del conjunto de medidas y actividades correctas que se desarrollen para minimizar o eliminar completamente los riesgos - aquí nace el término seguridad laboral. Acorde con varios estudios, se indica que de estos accidentes el 80% se deben a errores de organización, planificación y control y que el 20% restante corresponde a errores de ejecución.

La prevención de riesgos laborales (PRL) recoge estas actividades o medidas de seguridad adoptadas en una empresa y los especialistas en este sector son los encargados de la elaboración de un Plan de prevención, el cual deberá tener en cuenta las siguientes fases:

Fase 1 – Evaluación de los posibles riesgos

La primera medida que la empresa debe tomar es el estudio y análisis exhaustivo de los posibles riesgos a los que los trabajadores estén expuestos, teniendo en cuenta la actividad de la misma empresa y las características de cada puesto de trabajo.

Fase 2 – Especificar las medidas y planificar su implementación

Una vez realizado el primer paso, podremos planificar y ejecutar las correspondientes medidas, así como definir los equipos de protección individual (EPI) de nuestro trabajador en el caso que fuese necesario. La normativa europea establece las disposiciones mínimas de seguridad y de salud para la utilización en el trabajo de estos equipos. Por lo que, la empresa debe proporcionar el equipamiento adecuado, así como el trabajador puede exigir las herramientas necesarias y/o el buen uso de estas.

A los EPI tradicionales, ahora se incorporan elementos electrónicos como sensores, baterías, detectores, módulos de transferencia de datos y otros, con el fin de proteger mejor la salud y seguridad en el trabajo. Estos sensores no sólo nos ayudan a analizar la peligrosidad de las características del medio en el que está expuesto nuestro trabajador, sino que el registro de datos nos permitirá tomar decisiones preventivas posteriores.

NGD-One es un ejemplo de ello, construido con múltiples sensores y un sistema de ubicación, sus características permiten recibir información relevante en tiempo real y gracias a esto, hace posible la reducción de los tiempos de reacción para la gestión de emergencias así como tomar medidas para prevenir futuros accidentes.

Fase 3 - Formación de los trabajadores

Una de las medidas principales que deben tener en cuenta las empresas es la formación del propio trabajador. Esta formación debe ser específica en su puesto de trabajo.

Fase 4 – Seguimiento

Los controles y revisiones periódicas servirán para verificar el buen funcionamiento de las medidas o, en caso contrario, para detectar los fallos y poder así solucionarlo con nuevos procedimientos.


En conclusión, no solo se trata de tener toda la documentación en regla sino de conocer todos los riesgos a los que se expone nuestro trabajador y tomar las medidas correspondientes. Sin duda, el papel que juega la tecnología en la seguridad y prevención laboral cada vez es más importante, con el resultado de unos EPI más inteligentes, equipos que nos permitirán mejorar los procesos y generar tranquilidad laboral.


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