La importancia de la geolocalización en la asistencia médica

A principios de agosto de este año, la población libanesa se vio sorprendida por la explosión de 2.750 toneladas de nitrato de amonio, almacenadas de forma insegura en la zona del puerto de Beirut. El accidente dejó un saldo de más de 150 muertos y más de 5.000 heridos, así como un número indefinido de desaparecidos.

Desafortunadamente, la explosión no sólo tuvo unas consecuencias desastrosas en cuanto a los accidentados (hasta 30 días después del accidente, se siguieron buscando posibles supervivientes o fallecidos), sino que supuso la pérdida de 300.000 hogares y se estima que el coste financiero podría ascender a más de 8.000 millones de dólares.

Desde hace años existen varias normas y reglamentos internacionales sobre el transporte de cargas peligrosas; sin embargo, Alfredo Parroquín-Ohlson, jefe de Coordinación de Carga y Cooperación Técnica de la OMI -Organización Marítima Internacional-, defendió que “si bien la ONU puede convocar a los países para que definan estas reglas y directrices, los propios estados son responsables de asegurarse de que se cumplan”.

En resumen, el mensaje de la ONU es que no se necesitan necesariamente reglas y regulaciones nuevas, sino un cambio en nuestro comportamiento y en la forma en que tenemos en cuenta el riesgo en la forma en que vivimos.

Un caso parecido hemos vivido recientemente en España. El 6 de febrero de 2020 se produjo el derrumbe de miles de toneladas de residuos industriales y tierra, algo equivalente a cuatro campos de fútbol, en el vertedero de Zaldívar, en el País Vasco. Como consecuencia, dos trabajadores quedaron sepultados bajo toneladas de basura.

Seis meses después del hecho, y tras invertir 2 millones de euros en su búsqueda, se encontraron los restos óseos de uno de ellos. Sin embargo, la búsqueda de su compañero sigue. Actualmente, dos juzgados de Durango (Bizkaia) se reparten la investigación: uno instruye la causa por posibles delitos de homicidio imprudente y contra los derechos de los trabajadores, mientras que el otro tiene abiertas diligencias por un supuesto delito contra el medio ambiente.

Entonces, ¿qué otras medidas preventivas podrían haber adoptado el gobierno libanes o la empresa que gestiona la escombrera de Zaldivar?

El sistema de geolocalización ubicado en NGD-one, el equipo de protección individual inteligente de Engidi, permite ubicar a todos los empleados en tiempo real, solución imprescindible para tareas de asistencia técnica. Según Marc Mir, CTO de Engidi, “gracias a la plataforma de gestión de Engidi, nuestro cliente puede atender en minutos al accidentado en caso de accidente laboral, así como probar las condiciones del ambiente en el que se encuentra”. Sin duda, esta ventaja es de un valor incalculable tanto para el trabajador como para la empresa.

En definitiva, nos encontramos en un punto de inflexión. La pandemia del coronavirus, la explosión en el puerto de Beirut, el derrumbe en Zaldívar, etc., son hechos que nos recuerdan la importancia de prevenir y tomar las medidas inteligentes correspondientes en cuanto a salud en el trabajo.


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